Es la botella su mejor amiga
siendo la que causa mayor estrago,
pues el nunca sabe cuando es de día
con su gorra bajo el cielo estrellado.
Con acelerones, la gasolina
es para él un recurso no preciado;
el dinero sale de la cartilla
que sus padres lumbreras han ahorrado.
En su bolígrafo la hache no existe.
Con dos ubres el sabio se acelera,
olvida el globo y el mandril no resiste.
No hace falta que nos diga un profeta
que la ausencia de látex al empine
nos augura el reino de las amebas.






















































Madre mía, que no se hagan realidad las profecías!
q poetas estáis hechos… sois tremendos!