El poema del Gas
Desde hace ya algunos meses
vengo comiendo fabada
y con las prisas a veces
la como rápido, en nada.
Luego no se me indigesta
pero me da algunos gases
y después de echar la siesta
voy marcando los compases.
El primero de la tarde
llega tímido y con prisa
sale suave, con desaire,
como en una gentil brisa.
Después de pasar un rato
la pedorrera me aumenta,
ya se ha marchado hasta el gato
y he perdido hasta la cuenta
Las horas pasan sin prisa
unos tras otro, no paro,
a mi me da hasta la risa,
ya los tiro con descaro.
Al final dejo mi asiento,
el ultimo sonó vago,
igual mejor no lo intento,
pues si me esfuerzo me cago.




