Las SGAE y los nombres
Nos sorprende la última noticia que llega de tierras alicantinas. Al parecer un hombre llamado Julián Matamayor tuvo recientemente un hijo. Sin embargo, su felicidad y alegria sin medida se vieron obstaculizadas por una demanda que interpuso la SGAE al conocer su caso.
“Lo teníamos todo decidido desde hace años, además no es el primero al que le ocurre” nos contaba furioso el padre de la criatura. Y es que don Julián y su mujer Alicia Honrosa que prefiere mantenerse en el anonimato decidieron llamar a su hijo Ramón.
“Siempre quise que mi hijo se llamase Ramón, es un nombre con fuerza para un tío con cojones”. Y así es, es un nombre para un tío con los cojones de madera de encina, porque sólo a la SGAE se le ocurre denunciar a esta familia por el nombre que le han puesto a su hijo. Los padres están apesadumbrados y bastante morenos después de las vacaciones de verano y no saben lo que van a hacer. “Ahora nos da miedo llamarle Ramoncín en la intimidad, por si alguien nos oye y nos toca pagar”.
La redacción de Pirómanos.com ha estado investigando y al parecer no es el primer caso de este tipo que se da en nuestro país, aunque sí el primero al que se da tanto bombo y platillo. Hace dos años la SGAE denunció a otra familia de Vitoria por llamar a su hija Sara alegando que Mikel Erentxun tenía una composición con ese nombre y cada vez que dijesen “oh Sara!” debían abonar una cierta cantidad.
Ante estos asombrosos casos, desde aquí os recomendamos recuperar nombres que nunca han sido demasiado artísticos como Rigoberta, Nicanor, Sebastián, Salustiana, Epípedes o Rogelio.




El Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, D. Francisco Ros Perán, ha hecho unas decaraciones un tanto comprometedoras a una revista local del norte de Soria. En sus declaraciones el Secretario de Estado dice “yo sólo utilizó el eMule para fastidiar a la gente que me cae mal”.