Narrativa y tentempié
[...] y así el pequeño gamusino pudo completar su colección de biscotes salados.[...]
[...] y así el pequeño gamusino pudo completar su colección de biscotes salados.[...]
Hacía ya tiempo que no os traíamos ningún chiste, así que hoy uno de Jaimito:
La maestra en la escuela de Jaimito:
- A ver, mañana me traeis todos un objeto relacionado con la medicina.
Al día siguiente:
-A ver, Manolito, ¿que has traido?
- Pues unas tiritas señorita.
- A, muy bien, ¿quien te las ha dado?
- Mi mamá.
- ¿Y qué te ha dicho?
Que sirve para curar las heridas y los golpes.
- Muy bien, Manolito. A ver, tu, Jaimito, ¿que has traído?
- Una bombona de oxígeno.
- Ahhh, que bien, ¿quien te la ha dado?
- Mi abuelito, señorita.
- ¿Y que te ha dicho?
- Joputaaaa, que me ahogoooooo….
La Universidad de Georgia ha publicado recientemente un estudio en el que da a conocer los resultados de su última investigación.
Los prestigiosos científicos Charles McDowin y Catherine Montgomery que lideraban esta investigación han anunciado que los seres humanos disfrutan con los llamados gases sociales. Esta ha sido la conclusión más importante de su investigación, y es que el 85% de los gases diarios, pedos o flatulencias nos los tiramos cuando estamos con gente alrededor.
“Se ve que es mucho más divertido ver los estertores de dolor de tus acompañantes ante tus propios hedores” nos comentó orgulloso el doctor McDowin. Al parecer esto es una costumbre que nos viene de nuestra época más animal, de cuando queríamos marcar con nuestro olor todas nuestras posesiones.
La mayoría de los gases sociales se dan en forma de los conocidos como Hamlets, sobre todo del tipo pasivo (un 80%). Sin embargo algunas personas disfrutan de una forma difícil de explicar de los Hamlets Activos.
“El Hamlet se ha convertido en una nueva forma de expresión entre las personas, dando lugar incluso a grupos en Facebook” nos dijo sorprendida Catherine Montgomery. Este dato lo hemos podido comprobar y aquí os dejamos los susodichos grupos: Yo también he tenido un Hamlet y Yo también he hecho un Hamlet.
[...]La pequeña abubilla comía complacida del ramillete de coliflores que el enamorado señor con cara de pan portaba para su amada y adorada concubina.[...]
[...]Y entonces los dos picatostes dejaron sus pequeñas mochilas sobre la verde alfombra de la campiña finesa porque la joroba del enorme Anatol mató por fin al temido reptil. [...]