Tras la reciente decisión del Parlament de Catalunya, de prohibir las corridas de toros en su comunidad, las primeras reacciones no han tardado en llegar. Algunos aficionados y toreros catalanes han protestado con fuerza y con ganas, a grito pelao: “No nos toquéis los cojones”.
Sin embargo la reacción más asombrosa ha sido la de los toros catalanes, que han entrado en cólera.
“No se puede consentir semejante aberración, nosotros tenemos nuestro trabajo bien digno y ahora todos al paro” nos ha comentado un toro fortachón que al parecer era primo lejano de Ferdinando. Los toros sostienen que lo suyo es la práctica de un deporte muy español y que no quieren dejarlo. “Estoy hasta mis enormes testículos de que digan lo que nos viene bien y lo que no, ¡y un cuerno!” apostilló el bravo torete.
Los centenares de toros que se han hecho hoy con las calles en Barcelona, han sembrado el pánico y algunos melocotoneros. Múltiples han sido los destrozos que han ocasionado, concretamente han roto un anuncio de “Alquilo habitación a estudiante buenorra”. Además han llenado las ramblas con esputos y gargajos.
“Si no nos dejan hacer algo de deporte nos pondremos como vacas” profería la multitud de toros entre empujones y vendedores ambulantes.
Los políticos no se han pronunciado hasta el momento. Suponemos que es por la dificultad de alguno de sus nombres.












