El pasado 2 de mayo un encargado de seguridad del presidente dio la voz de alarma a primera hora de la mañana. Al parecer alguien había pintado la fachada del ala oeste con pintura de otro color, y se había dado a la fuga.
Al principio se pensaba que podía tratarse de un atentado terrorista cruel y desalmado, pero pronto se han conseguido esclarecer la causa de los hechos. Según fuentes fidedignas del propio gabinete presidencial el encargado de restauración del edificio cometió un error intercambiando los cubos de pintura, sin embargo el pintor tiene en su poder pruebas que demuestran que sobre el muestrario de la empresa le indicaron el color que no era.
El presidente Obama ha declarado que “no se trata de una cuestión de color, sino de imágen” y que sus hombres están trabajando duro para enmendar el error repintando la fachada a su original blanco. El problema es que el naranja es un tono demasiado fuerte como para ser cubierto por blanco y que no se note, con lo cual o se pinta ya todo de naranja o se hace una chapuza enyesando y volviendo a pintar. Evidentemente la opción “The Orange House” no es viable por cuestiones conservadoras, así que ya se están tomando en consideración otro tipo de medidas de contingencia entre las que destaca convertir todo el ala oeste en una enorme caseta de helados “Solero, de frigo”. Los visitantes lo agradecerían sobremanera.
























































