El pasado fin de semana aconteció en la holandesa ciudad de Utrecht, que un hombre, de nombre Herbert van der Ola murió en circunstacias cuando menos, simiescas. Tras acudir a diversas fuentes a refrescarnos, conseguimos hablar con su esposa, ahora más conocida como su viuda, Helena van Durria. A continuación os dejamos la narración de la entrevista tal y como ocurrió:
Piromanos.com: ¿Nos puede decir cómo acaecieron los hechos?
Emma: Serían las nueve de la noche y estabamos tan tranquilos asistiendo a la ópera cuando a mi marido le parecio fatal como había entonado un la sostenido
(la mujer no puede continuar entre sollozos y mocarros)
Piromanos.com: Tranquila, quitese los mocos y continue cuando pueda
Helga: Si, gracias. A mi marido no le gustaba nada pagar por oir gorgoritos de gordas con pelucones y se enfado tanto que levanto la pierna y dió con tal fuerza la patada al aire que su propio pie le dio en el pecho.
Piromanos.com: aham
Martha: Todo el mundo miró para otro lado para no perderse como gritaba la culona, y mientras mi marido se moría entre esperpénticos estertores, fue horrible
Piromanos.com: ¿Es cierto que su marido se dió tal patada que murió en el acto?
Ruth: Si, es cierto. Mi marido se golpeo nada más empezar la función y murió 43 minutos después, en el tercer acto.
Piromanos.com: Muchas gracias por su tiempo Isabella, sabemos que no ha sido fácil para usted. Para terminar, no podemos dejarla así, por favor, ¿puede ponerse en pie?
Olga: Si, por supuesto
Piromanos.com: Muy bien, así mejor. Hasta luego












